Barcelona, 8 de junio de 2026:
«Conocí a Carlos Be cuando me apunté al taller de escritura de Microlab, organizado por la buena gente de Microteatro», escribe Alfredo Liébana. «Lo primero que me impresionó de él fue su currículo, por ejemplo, había sido ganador del Premi Born de Teatre, cuyo prestigio era reconocible hasta para un lego como yo. Antes del curso, yo no había escrito más que un guión inacabado, pero como tenia una pequeña experiencia como escritor de relatos, pensé que iría sobrado. Para mi sorpresa, mi texto fue vapuleado semana a semana por los distintos profesores y como cura de humildad fue genial, pero me sembraron muchas dudas en mi capacidad. Carlos acudió a mi rescate. Sus críticas constructivas me ayudaron a mejorar mi texto versión a versión. Su implicación me insufló energía y confianza, y me volví más tenaz. Él marcó la diferencia entre un texto mediocre y un texto con el potencial de ser defendido en un escenario. Carlos es una persona generosa en el esfuerzo y te obliga a ti mismo a no ser menos.
»A medida que le conocía, me iba mostrando la riqueza de su humanidad. Decididamente, era una persona con la que quería volver a trabajar.
»En cuanto tuve conocimiento de sus tutorías, no dudé en solicitarlas. Carlos es un gran analista y observador, no tuve problemas en escribir un nuevo texto superior al anterior.
»Muchas de mis esperanzas en mi crecimiento como escritor pasan por mantener esta colaboración.
»Él no escribirá por ti, el esfuerzo no es negociable. Como tutor, te ayudará a construir tu mejor versión como autor. Hacia él solo tengo palabras de gratitud».
He querido publicar su reseña sin tocar una coma.
Muchas gracias, querido Alfredo.
Fotografías 1 y 2: Encuentro con Alfredo y más las autoras y autores de la edición 13 de Microlab.
Fotografías 3 y 4: Encuentro con Alfredo en La Badabadoc, Barcelona, que se acercó a la ciudad condal para conocer a Clarissa.




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