El extraño problema que tengo con mis sueños y mis ideas

Barcelona, 27 de agosto de 2026:

Otro origen de las ideas, además de las imágenes, son los sueños.

Los sueños son una fuente de inspiración extraordinaria porque, además, te conectan con una parte de ti recóndita, muchas veces inaccesible cuando estás despierto. En mi caso, el paradigma de esta forma de inspiración es Achicoria: lo escribí directamente al levantarme de la cama, sin recordar absolutamente nada del sueño salvo una palabra: el título del monólogo. «Achicoria».

Llevo muchos años soñando y los sueños saben que he abusado de ellos.

Hubo una época en la que, cuando soñaba una buena idea, era capaz de despertarme, anotarla y volver a dormirme para retomar el sueño. Hasta que empezó a ocurrir algo bastante más absurdo: después de una noche especialmente prolífica, me despertaba convencido de haber tenido grandes ideas y buscaba desesperadamente las notas que había escrito durante la noche. No encontraba ninguna.

Por lo visto, mi cuerpo —que debe de ser bastante más listo que yo— decidió en algún momento, sin consultarme, que es preferible seguir durmiendo que despertarse para tomar notas. Así que lo que sucede, en realidad, es que sueño que me despierto, anoto la idea y vuelvo a dormirme. Todo ello sin haberme despertado jamás.

Actualmente vivo encerrado en este bucle: no puedo anotar una sola idea porque todas las anoto en sueños.

Desde que cumplí cincuenta, soy incapaz de rescatar una sola idea soñada. ¿A alguien más le ocurre algo parecido? ¿Alguien sabe cómo romper este círculo vicioso?

Fotografías: Alexander Leterni y Phalon Morón en Achicoria dirigida por Juan José Martín (Caracas, 2010) © Arnaldo Utrera

Vídeo: Paco Aldeguer y Gemma Charines en Achicorias dirigida por Helena Tornero (Barcelona, 2016) © La Cósmica

Categorías:

Deja un comentario