Madrid, 10 de febrero de 2025:
Cada vez me prodigo menos por los teatros y más por las lecturas. En los libros, siempre presentes, encuentro el hogar primero de la cultura; ese calor que es, al tiempo, verdad, reflexión y resistencia.
Leo Mujer no reeducable de Stefano Massini antes de verla en el Teatro Lara. Cuando leo antes el texto, difícilmente me satisfará su representación. ¿Qué montaje de La tempestad, de Fausto o de Valle-Inclán puede superar la imaginación del lector? Mujer no reeducable es la excepción que confirma la regla. ¿Y cómo es posible? Por la encomiable coyuntura que reúne sobre las tablas a su autor, la directora Consuelo Trum y la actriz Nattalie Cortez.
Sin alharacas, Anna Politkóvskaya, encarnada por Cortez, cruza la escena a través de escombros, guerras, sangre y nieve. La dirección de Trum otorga a su compañera de trinchera una fortaleza maestra que la impulsa y eleva en un alegato poético y sin concesiones contra la violación de los derechos humanos. Politkóvskaya morirá acribillada en el umbral de su casa de Moscú, pero la verdad que siempre persiguió en vida pervivirá.
Massini conjura una ciclogénesis de sombras alrededor de ese ser de luz que fue Politkóvskaya y relata cómo lo apagaron literalmente a tiros. Coraje Teatro recoge este valioso testimonio y aviva su llama en la Sala Lola Membrives. Antes era un almacén, en las obras olvidaron insonororizarla, pero lo que sucede en esa pequeña sala subterránea es tan mágico que cualquier ruido del exterior acentúa más la sensación de que estamos en guerra.
Porque estamos en guerra. Politkóvskaya habla de la guerra ruso-chechena, pero Coraje Teatro habla de todas las guerras y hay que gritarlo bien fuerte, porque el totalitarismo ya está aquí y ha llegado para quedarse. Desde la cultura, somos los primeros en señalarlos. Ellos lo saben y cercenan nuestros dedos. Otros dedos y manos que caerán son los de periodistas, maestros, también los de los médicos, pero el alma, señores y señoras de Patriots y allegados, no se corta, como no se cortan nuestros derechos. Podrán golpearnos o acribillarnos y matarnos, pero, por más que intenten apropiarse de la verdad, la reflexión y la resistencia, la razón nunca pertenecerá a quien la tome por la fuerza. Ni apestaremos tan mal como ellos.
Viva Anna Politkóvskaya, heraldo de la verdad, y acudamos al teatro: hay mucho que aprender y muchos a quienes detener. El futuro está en juego.
P.D. A Trum la conozco desde hace años o, mejor dicho, mis textos la conocen a ella desde hace años. Fue por 2018 en Caracas con aquel montaje suyo de Muere, Numancia, muere en la Sala Rajatabla que se dio el dichoso encuentro. Recientemente me honró con su dirección de Ríes bajo la lluvia. Sigan su coraje y su teatro.
📷 Carlos Be en la exposición Jaume Plensa. Materia interior. Fotografía de Joan Bentallé
📷 Nattalie Cortez como Anna Politkóvskaya. Fotografía de Coraje Teatro
📷 La razón pertenece a quien la toma por la fuerza de George Grosz (detalle)



Deja un comentario