Caracas, 9 de octubre de 2024:
Cómo pasa el tiempo, qué rápido, ¿será que me lo paso bien?
Por la mañana trabajamos los textos de Omar, Yumiko y Natacha, y por la tarde seguimos con Luis. Kevin, quien se ha ganado el apelativo de Dios por estar siempre presente aunque nadie lo vea, aparece y desaparece, como buen Dios que es, y todo lo resuelve. «Es más resolutivo que un sobre de Tang», como escribe Yumiko.
Almuerzo de nuevo en La Abadía. La camarera me corrige con una sonrisa: no es «rico», es «bueno»; no es «ternera», es «res»; no es «cerdo», es «cochino»; no es «patata», es «papa». Pido una sopa de res y una milanesa a la plancha, y me pregunta por la guarnición de la milanesa. Le pregunto qué me recomienda y me responde: «¿A mí me pregunta? ¿A una camarera como yo?». Cómo son los usos y costumbres, qué duras las fronteras a veces. Qué digo «a veces»; es «siempre».
El cliente de la mesa de al lado me pregunta qué tal la sopa. «Muy buena», le digo. A ella le brillan los ojos.
No sigo escribiendo: la tendinitis.
P.D. Mañana, ensayo general de Teach me hard!
P.P.D. Como veis en la fotografía, el Grimorio portátil ya es real. Acaba de materializarse a mi llegada a Venezuela. ¿Será que esta tierra es mágica?

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