Autor, médico fallido y mago

Barcelona, 11 de diciembre de 2025:

«Era una escritora de literatura fantástica, no hacía realismo costumbrista como dicen muchos. Ella murió buscando la magia».

Con estas palabras me recibe Carmen Martín Gaite al abrir el libro que compré apresuradamente en el Salón del Libro Teatral, «el único libro que no conocía de ella y que me falta», le comenté a mi librera de excepción, Nieves Rodríguez Rodríguez, antes de abonárselo y salir disparado a la encerrona que me tenían preparada las compañeras de SGAE en la Sala Mirlo Blanco: un encuentro simultáneo con tres traductores ¡al mismo tiempo! Parece ser que mis dos mejores obras de teatro, las dos que acabo de escribir con cincuenta años, han generado mucha expectación. Qué bien me lo pasé. Muchas gracias por vuestro interés: Iride Lamartina-Lens, Pino Tierno y Christilla Vasserot.

Los escritores fueron los primeros magos, heraldos de un legado que trascendía vidas y dotaba de significado los símbolos. Por ello me gusta decir que todo escritor verdadero es un mago, y su deber es aproximarse a los misterios e interpretarlos. Cierto que a algunos autores, en nuestra andadura, nos pudo, por momentos, más la ciencia que la espiritualidad, y nos extraviamos por sendas tales como la medicina (Schiller, Chéjov, Jarry, Bulgákov…), pero más pronto o más tarde volvimos al camino de la magia.

Martín Gaite murió buscando la magia y, ahora, ella misma es magia. Don Duardos, «el único libro que no conocía de ella y que me falta», lo leo lentamente. Apenas voy por la escena II. No quiero que se acabe. Pero algún día lo terminaré y, ese día, volveré a leer toda la obra de Martín Gaite de nuevo.

P.D. ¿Conoces otros autores relacionados con la medicina, concretamente españoles?

Actualización (18 de diciembre de 2025): La Biblioteca Nacional inaugura la exposición Carmen Martín Gaite. Un paradigma de mujer de letras. No sé si «mujer de letras» es una categorización pertinente para Martín Gaite a estas alturas del siglo XXI. Sólo lo será si la eleva por encima de los «hombres de letras» de su generación, la verdad. Tendré que acudir a esta cita imprescindible para descubrirlo. Tengo hasta el 16 de junio de 2026.

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