Cova des Coloms, 4 de junio de 2024:
El Camí de Cavalls es el sendero más largo de Menorca, 185 kilómetros abruptos que solo pueden recorrerse a pie. Ofrece las vistas más impresionantes de la isla, pero para los menorquines es más que un camino: tiene un poder simbólico. Y yo no voy a tardar en descubrirlo.
En las postrimerías de mis primeros cincuenta años, con el mar como horizonte y la tierra bajo los pies, me giro y miro atrás. Tanto que agradecer a todos los que me han acompañado hasta aquí, pero no puedo avanzar más: no se puede caminar sobre el agua, tampoco escribir sobre ella. Yo quería un mundo diferente, pero mi mundo era imposible. Por más que ardas, el agua siempre te apaga. También me negaba a girarme. Hasta ahora. Ahora me giro y veo un mundo real, que me atrae y que repulso a partes iguales, y ya no quiero cambiarlo, pero aún estoy a tiempo de intentar mejorarlo. Entre tú y yo, siempre se está a tiempo de intentar mejorar algo.
En breve comenzaré otro medio siglo. A derecha e izquierda, el Camí de Cavalls recorre toda la costa. Con este sol parece brillar. ¿Qué ha cambiado? Supongo que la pertenencia. Saber que pertenezco. Que pertenecemos.
Vuelvo sobre mis pasos con la convicción de escribir sobre la tierra palabras que ayuden a conseguir un mundo mejor. Teatro por un mundo mejor.
Al fin y al cabo, supongo que no se puede pertenecer solo.
Al llegar a casa, recibo una invitación. De la Academia de las Artes Escénicas. Para escribir un artículo sobre qué significa para mí escribir teatro hoy.
¿He dicho que el Camí de Cavalls tiene un poder simbólico?

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